Monday, February 27, 2006


Somos gente extraña.
Nos pasamos la vida haciendo cosas que odiamos para ganar dinero para comprarnos cosas que no necesitamos e impresionar a personas que no nos caen bien. Somos los seres más extraños de los habidos y por haber.

Fíjense en ese hombre de ahí enfrente: se urga la nariz porque cree que nadie le mira mientras lee un periódico deportivo. Aquellas chicas de la mesa 16 (no leo muy bien de lejos) hablan a gritos sobre las asignaturas que han suspendido el semestre pasado. Aquella chica llora e intenta disimularlo tapándose los ojos con el dorso de su mano y la ayuda de una servilleta poco absorbente. El chico que está sentado en su misma mesa está incomodándose y mueve a velocidad de vértigo la pierna. Yo puedo vérsela desde mi posición. Ella, sin embargo, no. Salgo a la calle. Todo el mundo tiene prisa y negocios que cerrar. Todo el mundo compra idioteces y mira cincuenta y dos veces su reloj de mano. Se les escapa el tren y también el tiempo y la vida. Y nadie tiene tiempo para sí mismo.

‘Nacimos en esto, entre hospitales tan caros que es más barato morirse. Entre abogados que te cobran tanto, que es más barato declararse culpable. En un país donde las cárceles están llenas y los manicomios cerrados. En un lugar donde las masas elevan a los ineptos a la categoría de héroes’ (‘Nosotros, los dinosaurios’ de CHARLES BUKOWSKI).

Le damos importancia a la vida material, a lo que no sirve para nada, cuando en realidad las cosas sólo importan cuando viven el presente. Cuando pasan, carecen de ella. Pues nada es realmente tan importante.

Wednesday, February 08, 2006

para mi sorpresa

Los términos "revolución" y "rebelión" están dando mucho de qué hablar en las reuniones secretas que celebran a diario mis neuronas, a las que no estoy invitada a asistir. Se produce una incongruencia. Las cosas se trasgiversan y me doy cuenta de que ya no soy yo la que modera el debate de sus vidas.
La inconformidad de mi división no deja que consiga pegar ojo y esto, si cabe, viene a planteárseme como un problema, un conflicto personal. Mi segunda mitad, que todavía no ha dejado de hacer el pino en las paredes de la mente y saltar a la goma tiene la sensación de estar constantemente a punto de tropezar y caer de bruces al vacío.

La distracción: mi gran defecto.
Mi soledad: inquilina de mis días.
Mi inocencia: mi caparazón.
Sorprenderme y extrañarme por la vida es mi nuevo estado anímico, y cuenta una leyenda que quien mucho se sorprende se encuentra en estado de cambios. En definitiva, saboreando la 'revolución' y 'rebelión' de su identidad.

Thursday, January 19, 2006


Poder llegar a rozar la absoluta lucidez esparcida por doquier y dejar de sentirse humillado por la tormenta que se prepara día tras día, por los gritos de las almas que vuelan sin levantar un sólo pie de la tierra, puede ser un objetivo jamás conseguido. Arrugo el alma y en cada grieta existe una posibilidad de cambiar el decorado de este escenario; que abandone su tonalidad grisacea y la luz ilumine el mundo y la vida, que para eso andamos por aquí. Algunos más perdidos que otros. Todo se detiene en seco y supongamos luego que, por un momento, aparece la verdad en forma de sueño esta noche... Pues bien, ahora olvídenlo. Me gusta palabrear.

Friday, January 13, 2006


Vivir
en la sociedad de la comunicación
con una gran cantidad de información
no es fácil:

genera incertidumbre
y ésta, a su vez, ansiedad.

Vivimos en el mundo más comunicado
y sin embargo
estamos más solos que nunca.

Y por aquí, mientras tanto,
el tiempo pasa
y deja su señal
y yo sólo escucho un ruido:
el silencio
y el segundero.

Quizás sean dos.

Tuesday, January 10, 2006

Falta de propósito


La causa más común de la pérdida de propósito es... el aburrimiento. Podemos resistirnos, pero necesitamos cierto grado de domesticación para avanzar... tanto en terreno individual como en el social. Nadie, y digo nadie, se aburre en una crisis... porque todos tenemos nuestro propósito durante una catástrofe: preservar nuestra propia vida.
Si nuestra meta son los bienes materiales y ya los tenemos, el sentimiento de no tener más montañas que escalar son desesperantes... Dicen que Alejandro Magno lloró por no tener más mundos que conquistar.

Comprender que la vida es un gran regalo y disfrutar de compartirla son dos de mis grandes antídotos contra la carencia de propósito, que a veces me acecha. Ya no ando tan aburrida... y lo hago todo sin tener ni un duro en el bolsillo. Tan sólo necesito buena compañía.

A menudo, día tras día, nos sentimos perdidos, vacíos de significado, ahogados en un mar de dudas si pensamos en bucear demasiado hondo… ¿Quién sabe quién es? ¿Quién sabe la auténtica finalidad de su misión? La mente se paraliza si se da cuenta de que a través de grietas que habilitamos los seres humanos, que permanecen abiertas las 24h del día, caemos inevitablemente a un abismo inexistente, ficticio, popularmente llamado “desgana”… menos popularmente llamado “falta de propósito” o “carencia de significado”.
Yo me propongo descubrir qué es lo que quiero y descartar mis deseos inmediatos (extracto de la cena filosófica) para lograr ser cada vez más feliz, auto-definiéndome.

Tengan una feliz noche.

Friday, January 06, 2006

anouk's cloud



Dispuesta a seguir poniendo en duda

todo lo que parece cierto.


[ anouk ]